sábado, 22 de mayo de 2010

Hoddhy II


Es tan difícil decir a un guerrero que mantenga su espada empuñada mientras intentas encontrar tu escudo en el lodo, similar al árbol que pretende ver como sus semillas enraízan mientras se comienza a secar por falta de agua, el enemigo acecha en todo momento y todo lugar, las sombras no logran cubrir tu cara y eres blanco fácil mientras tus ojos se han convertido en tu única arma y tu fe en el único dolor.